Desde el 1 de julio de 2026, las compras online procedentes de países de fuera de la Unión Europea dejan de beneficiarse en Polonia de la exención aduanera aplicable hasta ahora a los envíos de hasta 150 euros. En su lugar, se introduce un arancel fijo temporal de 3 euros por cada posición de mercancía incluida en la declaración aduanera, una medida con impacto directo sobre plataformas extracomunitarias, consumidores, operadores logísticos y vendedores europeos.
Polonia ha comenzado a aplicar desde el 1 de julio de 2026 las nuevas reglas europeas para el despacho aduanero de compras online procedentes de fuera de la Unión Europea. La medida pone fin a la exención de derechos arancelarios de la que se beneficiaban hasta ahora los paquetes de comercio electrónico con un valor inferior a 150 euros y establece, de forma transitoria, un arancel fijo de 3 euros por cada posición de mercancía incluida en la declaración aduanera.
El cambio afecta a los bienes comprados por internet en terceros países, incluidos mercados como China, Estados Unidos, Reino Unido o Turquía, y se aplicará a los envíos de bajo valor importados en la UE. Según la Administración Tributaria Nacional polaca, el nuevo sistema estará vigente durante dos años, hasta el 1 de julio de 2028, como parte de una fase transitoria dentro de la reforma aduanera europea.
Uno de los elementos más relevantes es que el arancel no se calcula necesariamente por paquete, sino por “posición de mercancía”. Varios productos iguales pueden considerarse una sola posición, mientras que un pedido con artículos de distintas categorías puede generar varias posiciones y, por tanto, varios cargos de 3 euros. El Ministerio de Finanzas polaco ejemplifica que dos camisetas de algodón computarían como una posición, mientras que una camiseta, una funda de teléfono y un juguete serían tres.
La Administración polaca también aclara que el consumidor no será directamente el deudor aduanero. La obligación recaerá sobre el vendedor, la plataforma online o su representante encargado de declarar la mercancía. No obstante, el coste puede trasladarse indirectamente al consumidor mediante un aumento del precio final o de los gastos de envío. Además, las nuevas reglas no prevén la devolución del arancel ni del IVA en caso de devolución del producto.
La medida tiene especial relevancia en el mercado polaco, donde plataformas como Temu, Shein o AliExpress han ganado visibilidad gracias a productos de bajo precio enviados desde fuera de la UE. Según la prensa económica polaca, el cambio puede afectar especialmente a los pedidos pequeños y variados, en los que el peso del nuevo arancel puede ser elevado frente al valor total de la compra.
Para el ecosistema europeo de comercio electrónico, la decisión busca corregir una asimetría competitiva entre vendedores comunitarios y plataformas extracomunitarias. Hasta ahora, el umbral de 150 euros permitía que numerosos envíos entraran sin derechos de aduana, mientras que importadores y comercios establecidos en la UE asumían mayores obligaciones fiscales y regulatorias. Según análisis sectoriales, uno de los beneficiarios potenciales será el sector europeo de logística, ya que las plataformas podrían verse incentivadas a almacenar más mercancía dentro de la Unión Europea.
Para las empresas españolas, la medida puede abrir una oportunidad. Aquellas que vendan desde España o desde almacenes en la UE podrían mejorar su posición frente a competidores extracomunitarios basados en precio. Sin embargo, esta ventaja solo será efectiva si se combina con una estrategia adaptada al mercado polaco: precios transparentes, entregas rápidas, opciones logísticas locales, devoluciones sencillas, atención en polaco y presencia en canales relevantes como marketplaces y comparadores.
En definitiva, el nuevo arancel de 3 euros no supone únicamente un ajuste técnico en el despacho de paquetes. Representa un paso más en la reorganización del comercio electrónico europeo, con impacto en precios, márgenes, logística y competencia. Para los vendedores españoles, Polonia puede convertirse en un mercado más equilibrado frente a operadores de fuera de la UE, siempre que la entrada comercial esté acompañada de una localización operativa real.


